17.10.07

Poetas, dramaturgos y otros asesinos

En la colonia Guerrero de la Ciudad de México un dizque poeta, actor y dramaturgo fue hallado con el cadáver de su novia estrangulado y roído, restos humanos en una sartén y navajillas por doquier. Esa colonia siempre me dio muy mala espina.
En fin, que además del horror que provoca la imagen y del súbito interés de los medios, se ha dicho “la literatura manchada con sangre” y cosas por el estilo. Después no han faltado los que salgan en defensa de la honorabilidad del gremio literario y condenen al “caníbal de la Guerrero” acaso favoreciéndolo con el mote de “poeta” o “dramaturgo”. También lo han comparado con otros escritores que han perpetrado crímenes, dándole un lugar que no tiene.
Para empezar, este sujeto, de nombre José Luis Calva Zepeda no era escritor. Ni era poeta, ni dramaturgo, ni nada que tenga que ver con este oficio. Era un psicópata que escribía, cosa muy distinta. Y escribía mal, pero muy mal, según algunos de sus poemas publicados en Reforma y que por pudor no voy a reproducir, sólo transcribo esta horrible dedicatoria: "Dedico estas palabras a la creación más grande del universo, que soy yo".
Se autopublicaba libros de seis páginas que iba a vender a la colonia Roma o Condesa. Y mientras te tomabas un café en la terraza de por ejemplo, la calle Campeche, o disfrutabas de un bife en algún sitio de argentinos llegaba a ofrecerte sus poemas o reflexiones. Dicen que también iba a Coyoacán. Era de esos idiotas que publican lo que escriben y luego te lo quieren vender, y ya después de que te han intimidado o por caridad les regalas una moneda, todavía quieren que leas sus textos mal redactados, mal impresos, mal habidos.
Aunque la literatura no necesita defensores, sí gente que ponga un poco de sentido común y evite los tópicos que luego suben al inconsciente colectivo y es imposible bajarlos. Porque en el fondo, cualquier zumbado con una hoja impresa ya es escritor. Escritor es el que escribe y publica sus libros profesionalmente, los demás son aficionados a la pluma. Un escritor que no publica, que vive en la marginalidad, es un genio incomprendido, como el caso de Calva Zepeda. Y la horrorosa actuación de este tipo que mató y destazó a dos de sus novias y a una prostituta, no hace sino acrecentar el mito de los “escritores melancólicos” o “de poeta y loco todos tenemos un poco”. Es falso, según la neurociencia, la cercanía entre el genio creativo y las enfermedades mentales son pura invención. La melancolía y la turbación poco o nada tienen que ver con el oficio artístico.
Desde luego hay casos de gente con alteraciones mentales, abundan suicidas, depresivos, esquizofrénicos. Estoy seguro de que la creatividad artística ayuda a explorar esos páramos de neuronas inestables, pero en todos los grupos de profesionales hay personas con problemas mentales y psicopatías. En realidad el gremio de escritores es bastante nerd si consideramos el grupo poblacional promedio y los crímenes que estas personas llevan a cabo al año. Los escritores más valientes se pasan un semáforo en rojo. Habría que comparar qué gremios comenten más asesinatos, y les aseguro que ni los escritores ni los artistas encabezan la lista, que habitualmente es dominada por políticos. Por políticos de derecha, para ser más específicos.
Hay que recordar, sin embargo, los crímenes del poeta Salvador Díaz Mirón que mató al tendero Leandro Llada en 1883; o el homicidio cometido por el cineasta y guionista Emilio Fernández en 1976 cuando discutía con un campesino ebrio de nombre Javier Aldecoa; o el asesinato que cometió el novelista William Burroughs en 1951, cuando en una fiesta en Ciudad de México ultimó a su mujer Joan Vollmer mientras practicaba con ella el tiro al blanco. O el caso del pensador marxista Louis Althusser, cuando en 1980 (a los 62 años) estranguló a su esposa Héléne Rytmann.
Un caso bastante complejo es el del Ernst Wagner maestro y dramaturgo alemán que después de matar a su mujer y a sus cuatro hijos, con golpes de cuchillo en el cuello, en el pecho y en el corazón, llevó a cabo 14 crímenes por disparo. Incendió diferentes lugares del pueblo de Mülhausen (Alemania). Doce años antes, en 1901 aproximadamente, tuvo actos sexuales con animales, a partir de los cuales, inicia un delirio de persecución en el que siente que todos los habitantes del pueblo lo saben y se ríen y burlan de él. Se calificará de sodomita. En el hospital psiquiátrico escribió algunas obras de teatro.
Al poeta mexicano Pablo Molinet se le acusó de haber matado a su mucama. En Tijuana, recientemente un desconocido escritor de nombre Ian Carlos Logos Orosoff, que acudía a un taller literario y escribía en un blog – como este, ni más ni menos – asesinó a una chica en Guadalajara. Sucedió también con el escritor polaco Kristan Bala que secuestró y asesinó al amante de su mujer para escribir una novela.
Caso similar al del “caníbal de la Guerrero” o el “Hannibal Lecter mexicano” es el del joven aspirante a dramaturgo Seung Cho, de origen coreano, que mató a varias personas de su colegio en Virginia, Estados Unidos.
El homenaje en todo esto ha sido para Hannibal Lecter, el personaje de Thomas Harris, cuya novela El silencio de los inocentes luego hicieron película, y espero ver pronto. Habría que pedirles a los escritores que trabajan en medios de comunicación que sugieran no usar el mote de “poeta caníbal” o de “dramaturgo caníbal”. No imagino que el gremio de electricistas, por ejemplo, se sienta halagado de que alguien que maniobraba de vez en cuando cables e instalaba bombillas se autodenomine electricista, y menos si es caníbal. “El caníbal electricista” dirían si hubieran encontrado junto al cadáver de su novia un manual sobre instalaciones eléctricas.
¿Qué escritores agregarías tú a esta bonita efeméride? Si tú eres uno de ellos, no te preocupes, este blog nadie lo lee.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

No, escritor no es el que publica un libro. Es el que mata.

aixi dijo...

Yo escribir´´e con tu sangre la mejor novela del siglo XXI. Edici´´on limitada.

nomedites dijo...

espero que no se reedite nunca...

Anónimo dijo...

Dicen que efue alumno de SOgem, ji, y que estaban por publicarlo en una editorial importante. Seguro ahora será finalista del Premio Planeta.

Óscar.

Anónimo dijo...

puto

Isaí dijo...

Hay muy buenas entradas en tu blog.
La de Calva es genial, y, si como dices, el tipo te andaba vendiendo sus malos libelos de doce páginas en la Roma, eso sí que es abyecto. Jaja. Creí que se trataba de un artista que experimentaba lo que escribía, para ampliar su panorama y comosmovisiones, como en el caso de Sade.
Lo que no se te puede perdonar es que aún no hayas visto al doctor Lecter en 'El silencio...'
Un saludo, Enrique, he hecho una liga desde mi blog al tuyo.
-Isaí Moreno-.

Isaí Moreno dijo...

RIP