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Aprecio el trabajo de Rodrigo García, lo que he visto y lo que he leído suyo en general me gusta porque se aleja de los modelos ya conocidos y propone, total o parcialmente, una nueva construcción del modelo dramático contemporáneo. También porque su biografía teatral es muy curiosa y por su condición de argentino-español, que algunos no saben cómo encajar, lo cual tiene además un componente de exotismo que en Europa gusta mucho. Aunque leyendo
Cenizas escogidas (la compilación de su obra), a ratos creí leer la pataleta posmoderna de un artista muy comprometido, pero repetitivo, a ratos inocente.
Aquí hay una crítica muy correcta sobre su nuevo montaje,
Muerte y reencarnación de un cowboy de Peio H. Riaño. Dan ganas de ver el espectáculo.
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