27.11.07

R e p l i c a n t e

Si de algo acusa ausencia la cultura mexicana en tanto cotidiana reflexión, es de pluralidad. Se vive como marginal y antisistema – obvio, no se piden becas al Fonca porque están dominadas por “mafias” y el estado es el culpable de que no reconozcan mi inusual talento – o se lee en exclusiva Letras Libres y acaso el Babelia español para estar al tanto de lo más granado de la literatura en nuestra lengua.
En fin, que por un lado los lectores compulsivos del catecismo de la izquierda mexicana, llamado La Jornada, y por otro, los suscriptores de Reforma, se han negado a establecer puentes sensibles para el debate casi al mismo tiempo que el país se polariza entre defensores y denostadores de AMLOquito. Por un lado, Monsiváis y Poniatowska en la más triste de sus versiones, y del otro Krauze y los suyos en la más jubilosa aparición mediática.
Aunque a éstos últimos no se les puede calificar como “intelectuales de derecha” (¿La derecha puede tener intelectuales?, creo que no), tampoco son precisamente revolucionarios ni renovadores, por lo menos no en el plano político.
Y aunque ambos bandos se pongan de acuerdo en la intimidad, o por lo menos dialoguen civilizadamente, al fondo de esta reyerta por “la verdad nacional” está una nueva y casi madura generación de escritores, artistas y estudiantes universitarios que han desviado malamente su ojo crítico a favor o en contra.
Para los que viven en la periferia, y aún más, los que no estamos en el país, desde afuera la polarización es evidente y estéril, aunque tiene su invariable punto anecdótico que no deja de ser atractiva.
En cada bando cuento a varios amigos o personas que aprecio y admiro, por lo tanto lamento ver los espacios – pocos – de reflexión crítica repitiendo los argumentos de hace un año cuando el debate sí estaba en el futuro político del país y su naciente democracia.
En fin, que los medios por excelencia para acrecentar y compartir el debate (ojo: no sólo el político) y que mejor retratan los avatares de la cultura crítica mexicana, son las revistas. Entiendo que Nexos ha dejado de ser el contrapeso de Letras Libres (antes Vuelta), y que los suplementos culturales de cada periódico han reducido sus páginas casi hasta convertirse en piezas de museo. Uno debe rebuscar entre la publicidad para encontrar una columna, reseña o reportaje.
Mientras cada quien se acomoda en el panorama intelectual mexicano, y las disputas continúan o decrecen, existe desde hace no poco tiempo una revista periférica, no sólo porque su edición no es chilanga por definición, tampoco por convicción, y sin embargo sumamente plural pero rigurosa, con un cuidado editorial y diseño desenfadado, hasta divertido, donde convive una legión de autores que oscilan en edades, procedencias y estilos.
Esta reunión de gente, de la cual Rogelio Villarreal es editor, destaca porque no es complaciente, ni marginal, tampoco aburrida y mucho menos polarizada. Su único defecto es que publica ahí un tipo nefasto que firma igual que yo, y en el último número escribe sobre La rama dorada de Frazer.

¡Replicante a la venta!

Si no la compras es que amas al Peje. No; lo odias.

4 comentarios:

Rioux dijo...

... yo si la voy a buscar!
Besazos pa' ti

Anónimo dijo...

ya leí tu texto, es muy bueno, saludos...
Gulbe

olmosdeita dijo...

Gracias, espero que Roge Villarreal me siga invitando a colaborar.

goloviarte dijo...

magnifico el blog,quiero invitarte a que participes en mi modesto blog de votaciones de otros blog,puedes participar con el tuyo y te conocerán un poco mas,visito los blog de uno en uno ,pero si consideras que esto es spam,te pido perdón y disculpas
http://aquiestatublog.blogspot.com